El origen espartaquista de Taibo II y Armando Bartra, la herencia de José Revueltas

En mi artículo “Taibo II, de alfabetizador de obreros en Ecatepec a director del FCE”  —publicado en el diario Tercera Vía y reproducido en El Revueltas Times—  mencioné la faceta del escritor como militante de La Liga Comunista Espartaco en los años sesentas. Este dato lo recogí del prólogo que Elena Poniatowska hizo al libro titulado 68 del mismo Taibo.

En este prólogo Poniatowska habla del gran trabajo político que tenía Paco Ignacio Taibo II antes de que detonara el Movimiento Estudiantil de 1968. El autor de una de las biografías más destacadas del Che Guevara se forjó en la militancia política dentro de un movimiento que ha sido poco explorado y discutido: La Liga Comunista Espartaco. La importancia de este  movimiento radica, no sólo a su contexto como parte de la historia de los movimientos comunistas en México, sino que es el origen de la formación política de intelectuales que tendrán una gran influencia en esta nueva etapa de la vida política del país.

En este grupo Taibo II, junto a su compañero Armando Bartra, aprendieron directamente del gran maestro que representaba José Revueltas, el gran intelectual, escritor y militante de comunista, cuyas ideas siguen vigentes en el panorama político nacional, ahora más que nunca con la llegada de un partido de izquierda al poder. La vigencia de muchas de las tesis de Revueltas, sobre todo aquellas formuladas en su Ensayo sobre un proletario sin cabeza tendrán que discutirse a luz del actual panorama político.

Una de estas ideas de Revueltas, que es la tesis central de este ensayo que se publicó en 1962 —con un tiraje minúsculo que tuvo tan sólo la difusión del círculo más cercano de sus amigos y simpatizantes— es la idea de la inexistencia de un partido en México que representara realmente a la clase proletaria, con esto Revueltas criticaba duramente al Partido Comunista Mexicano.

Para la publicación de ese texto José Revueltas ya había sido expulsado del PCM. En 1960, tras la expulsión, el intelectual funda una “corriente ideológica organizada”, según sus propias palabras, dentro de lo que él llamó La Liga Leninista Espartaco, nombre tomado del esclavo que dirigió la rebelión más importante contra el Imperio Romano. Con la fundación de esta liga se inició la corriente espartaquista en México. Este nombre, como piensan algunos, no lo tomó por influencia de la Liga Espartaquista alemana fundada por Rosa Luxemburgo. Revueltas ya había usado el nombre del esclavo en una editorial de oposición que fundó décadas atrás.

El nacimiento de la Liga Leninista Espartaco —el antecedente a La Liga Comunista Espartaco, donde militó Taibo II y Bartra— es explicado por el propio Revueltas en un texto titulado “Contestación del c.  Revueltas a nombre de la Liga Leninista Espartaco” en 1962:

“La Liga Espartaco nace después de una lucha severa y extrema contra las deformaciones espontaneístas y burguesas del marxismo dentro del PCM y el POCM. No nace como un partido comunista, ni lo es aún; nace con la decisión revolucionaria de contribuir con todas sus fuerzas al máximo fin histórico de la clase obrera y el pueblo mexicanos: la creación de un partido comunista.”

La necesidad de crear este partido, así como organizar la conciencia de la clase obrera mexicana sobre la base de la inexistencia histórica de tal partido en México y a fin de establecer las vías mexicanas al socialismo, son el sustento de la lucha ideológica que emprendió Revueltas.

Pero José Revueltas llevó su crítica más allá cuando advirtió las desviaciones ideológicas de la liga que había fundado. Es así como fue expulsado de esta facción junto con el poeta Eduardo Lizalde y un grupo de compañeros afines a sus puntos de vista. ¿Cuáles eran estos puntos de vista? Una discusión en torno a los principios democráticos dentro de la propia organización.

Después de su expulsión, Revueltas funda el Movimiento Comunista Internacionalista. De la unión de éste con otros grupos, algunos escindidos del tronco original de la Liga Leninista Espartaco nace La Liga Comunista Espartaco, cuyas consideraciones políticas y principios fundamentales son en su mayoría los mismos que la primera liga. Éstos se pueden resumir en la consigna de formar el Partido Político del Proletariado Revolucionario. Cito un fragmento de una de las consideraciones que amparan esta fundación:

“En México, la clase dominante está constituida por una minoría parasitaria: la gran burguesía que detenta el poder político, económico y militar, con el fin exclusivo de obtener la máxima ganancia, oprimiendo y explotando a las grandes masas trabajadoras”.

Armando Bartra ha reflexionado en torno a este movimiento que a partir de los años setenta se afilió al maoísmo. Bartra, al respecto de su participación y la de su compañero Taibo II, señala:

“Clandestinos, ensimismados y sin ‘bases’ los espartaquistas mexicanos tratábamos de salir del pantano de la marginalidad tirando de nuestros propios cabellos. Militancia introspectiva y subterránea que se prolongó hasta que el multitudinario y bullanguero movimiento estudiantil del 1968 llenó calles y plazas de gritos, consignas, canciones y mentadas de madre al mal gobierno. […] ‘Estamos condenados a ser fantasmas del 68’, ha escrito Paco. Y sí. Para Paco, para mí y para todos los conspiradores que usábamos seudónimos, que nos reuníamos en casa de seguridad, que forrábamos con papel de florecitas los comprometedores folletos de Lenin, que escribíamos con letra pequeña, que hablábamos en voz baja y que a cada rato mirábamos por encima del hombro fue un orgasmo marchar por la anchurosa Avenida Juárez gritando a voz en cuello ‘¡¡No queremos olimpiadas, queremos revolución!!’ Y más porque decenas de miles de desconocidos marchaban gritando lo mismo que nosotros.”

Como sabemos, el 68 fue una fecha que marcó a todas las generaciones que coincidieron en ella —así como para las generaciones posteriores—, pero para los espartaquistas ese año representó el momento en que la militancia política de izquierda podía salir a las calles con libertad.

Bartra y Taibo comparten mucho más que una fecha histórica, ambos nacidos en España y mexicanizados por sus luchas políticas, han sido miembros fundadores en diferentes movimientos de izquierda, ahora los dos son militantes e intelectuales destacados dentro de MORENA. El cual “es un partido político y movimiento social de izquierda nacionalista”, como señala la historia de la fundación de este partido.

La lucha para Taibo y Bartra dentro de este partido-movimiento, como fue la lucha de Revueltas dentro del Partido Comunista y posteriormente en los diferentes movimientos que fundó, será velar por el legítimo derecho del pueblo a tener un partido político que represente sus intereses, y anteponga estos intereses a los de la minoría que ha llevado a la debacle al país. Ambos intelectuales, tal parece, ahora tienen la misma responsabilidad que Revueltas en su momento: advertir e impugnar las desviaciones del partido cuando éste se aparte de su posición histórica de representar los valores de la izquierda democrática.

 

 

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